Casos prácticos de psicoterapia – José Doria

A lo largo de este trabajo, el alumno va a sentarse junto a mi puesto de observación y va a hacer un viaje muy especial, un viaje inteligente y amoroso al interior del otro, algo que he llegado a titular como el turismo iniciático del futuro, el turismo del alma humana. En realidad este libro en un primer nivel de lectura podría parecerse a un folleto de agencia de viajes, es decir a una lectura que muestra paisajes insospechados que no sólo recordarán al ser humano que llevamos dentro la diversidad que enriquece a todo jardín, sino que además y, en muchos casos, el lector sentirá que eso que le pasa al de al lado, es casualmente algo que en alguna medida también le ha pasado alguna vez a él. Algo que “habla de ti”.

De todo ello tal vez brote una comprensión que no sólo servirá de consuelo al que cree que tan sólo le suceden a él cosas tan contradictorias, sino que además abrirá la mente a una tolerancia y flexibilidad que suele ser seña de identidad de los viajeros que saben encontrarse y descubrirse a sí mimos en otras tierras y culturas.

A lo largo de este trabajo y respetando la total confidencialidad de los verdaderos
protagonistas que lo conforman, el lector va a penetrar en la dos partes sutiles que de alguna forma conforman cada capítulo. La primera aludirá al aspecto desencadenante de la búsqueda de ayuda, me refiero a temas tales como infidelidades, duelos causados por pérdidas, amores imposibles, recuerdos recurrentes y anticipaciones negativas, noches interminables sin amor, celos obsesivos, abusos sexuales, inseguridad, manipulaciones, soledades, adicciones, miedos y fantasmas… todo un catálogo de humanidad y dolor que dará sutilmente lugar a la segunda parte, una parte que sin duda señala de forma sutil la salida del laberinto, una parte que recodará la evolución del sufrimiento hacia la solución del mismo, algo así como señalar aquello por la que la oruga se convierte en mariposa de forma natural, tan natural como la vida misma.

El lector observará que esa pequeña biografía de cada oruga lejos de parecer vulgar o negativa supone una de las palancas más importantes del crecimiento humano, un dolor que nos hace buscar y por el que ponemos en marcha la espoleta de una bomba para muchos ansiada: el cambio por el que crecemos, maduramos y aprendemos a vivir con plenitud. Un cambio al que nos resistimos y precisamente por causa de esta resistencia es por lo que sufrimos tratando inútilmente de detener el imparable proceso de abrir nuestra mente y nuestro corazón al flujo milagroso de amor y consciencia que se nos avecina.

Observo que cuando nos abrimos al cambio, salimos del dolor y abrazamos un nuevo espacio más amplio y luminoso que el anterior. En realidad cuando la crisálida se abre y se revela la lucidez, comprendemos que el anterior conflicto y “descenso a los infiernos” que padecíamos sirvió de punto de partida de una toma de conciencia y, en muchos casos, de puerta de entrada a un camino pleno de renovación y presencia.